Credo Ecuménico · Siglo II

Credo de
los Apóstoles

El resumen más antiguo de la fe cristiana, nacido de la práctica bautismal de la iglesia primitiva y confesado por los creyentes a través de los siglos.

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Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra;

y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro;


Que fue concebido del Espíritu Santo,

Nació de la virgen María,

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato;

Fue crucificado, muerto y sepultado;

Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos;

Ascendió a los cielos;

Y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso;

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.


Creo en el Espíritu Santo;

La Santa Iglesia Universal, la comunión de los santos,

El perdón de los pecados;

La resurrección del cuerpo;

Y la vida eterna. Amén.

El Credo de los Apóstoles tiene sus raíces en la llamada regla de la fe (regula fidei), una síntesis doctrinal utilizada por la iglesia primitiva para preservar y transmitir la enseñanza apostólica frente a errores y herejías. Desde los siglos II y III, líderes como Ireneo de Lyon y Tertuliano apelaban a esta “regla” como el estándar recibido de los apóstoles, que resumía el contenido esencial del evangelio.


Dentro de este contexto, el credo surge como una formulación clara y accesible de esa misma regla de la fe, especialmente en el uso catequético y bautismal. No introduce nuevas doctrinas, sino que organiza de manera breve y estructurada las verdades fundamentales ya reconocidas por la iglesia: la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Así, el Credo de los Apóstoles funcionó como una expresión pública y memorizable de la regla de la fe, ayudando a distinguir la enseñanza verdadera de interpretaciones erróneas. En la tradición reformada, se reconoce su valor como un fiel resumen de la doctrina bíblica, siempre subordinado a la autoridad suprema de la Escritura.


Al recitarlo, la iglesia no solo confiesa su fe, sino que se sitúa dentro de la continuidad histórica de la enseñanza apostólica que la regla de la fe buscó resguardar desde sus inicios.